En mi casa no se contratan fotógrafos para las celebraciones familiares porque el fotógrafo oficial de la familia soy yo. Ya llevo cubiertas dos bodas y unos cuantos bautizos, junto con decenas de reuniones festivas. Sin embargo, mi labor esta siendo puesta en tela de juicio. El motivo es que últimamente me da por pillar a la gente desprevenida para que las imágenes guarden una cierta naturalidad.